miércoles, 23 de febrero de 2011

Pasos a la libertad (continuación de "Desde el principio")


La libertad de ser una misma se construye sobre los cimientos del amor propio

Cuando acepte mi realidad, lo que era y lo que en verdad sentía, cuando por fin pude embonar todas las piezas que me apuntaban a una sola dirección que yo no quería ver, el miedo se disipo, deje de tener temor, la sensación de haber encontrado algo “perdido” u olvidado, el de saber que es lo que quieres y necesitas para ti supera cualquier sentimiento negativo, llevándote la reflexión profunda de saber que eres y que has despertado.

Había dado un paso a la libertad, ahora me había dejado saberlo y lo sentía libremente, era transexual. En esos momentos me creí totalmente libre, más sólo parcialmente había empezado a levantar la cortina que me ocultaba del exterior. La libertad no es un estado, es un camino el cual te lleva a vivir sabiendo que eres parte de esta creación y un ser hermoso y especial, sin importar lo que digan los demás. Ahora lo sé, pero tuve que pasar muchas resistencias para irme liberando cada vez más.

Termine de aceptarme en junio del 2006, de ahí hasta un año después encontré un psicólogo que me pudiera ayudar, no a curarme, ni aceptarme, sino a desarrollar mi verdadera personalidad, a dejarme sacarla. En todo el año que pase desde que me acepte a mi primera terapia psicológica hice muy poco, pero preparó lo que vendría luego. Me deje crecer el cabello, contacte a un endocrinólogo que me guió con mi primera terapia de reemplazo hormonal, empecé a observar detenidamente como actúa una mujer biológica y contacte por Internet muchísimas amigas transexuales y me nutrí de sus experiencias.

Mi mayor gran obstáculo era vencer el miedo al que dirán… meditando sobre ello fue cuando percibí que aún no tenia libertad, que tenia que aprender a obtenerla, aún no sabia que toda la vida luchas por ella y tal vez sólo al pasar al “otro lado” es que te acercas más a ella. Sin embargo a cada paso me daba cuenta que la recorría y que reconocía senderos más gratos y bellos

En terapia mi psicólogo primero se aseguro que lo mío no era una obsesión, una fijación o una salida a mi realidad, lo odie por ello, pasar dos meses en ese tema me estaba fastidiando y estuve a punto de dejar las terapias con él, hasta que un día le dije que ya estaba en terapia de reemplazo hormonal y que sabía las implicaciones, como lo es perder fertilidad y capacidad de erección, además de el crecimiento de busto y demás cambios físicos. Me vio tanta convicción que desde ese momento dejo el discurso sobre el reconciliarme con mi parte masculina y empezamos a trabajar en todo aquello que como persona me estaba limitando para poder expresarme.

Paralelamente comencé a leer un libro llamado “Tus zonas erróneas”, del psicólogo Wayne Dyer, del cual supe hace mucho tiempo y hasta lo regale a una amiga sin leerlo y de repente tuve necesidad de revisar su contenido, lo compre y comencé su lectura, estaba escrito como una terapia psicológica y con un lenguaje sencillo y ameno, así logré discernir más rápidamente, junto con Lalo (mi psicólogo) todos los puntos que tenia mal como persona y el superarlos fue el preludio del poder sacar a la luz pública a Verónika Alejandra.

Tejer la red de apoyo fue algo que me ayudo, el ir confesando mi condición transexual a mis amigos más cercanos y tener con quien hablar de esto. Saray fue la primera en saberlo y la primera en decirme que ella me quería mucho y que no le importaba lo que yo fuera, que me apoyaba y que contaba para ella. De hecho ella fue la primera en ayudarme a manifestarme el mundo, pues un día planeamos viajar a Monterrey y le dije que si no le importaría que ya fuera en el papel de Verónika. Ella lo medito levemente, se le veía que si le ponía a pensar posibles implicaciones, sin embargo me dijo que estaba bien.

En el aeropuerto fui aún en el papel masculino, por lo de identificarme, ya en monterrey fue que me deje salir, fuimos a nuestros objetivos turísticos y a pesar de tener la presencia de una amiga junto a mi y en un lugar donde nadie me conocía, me mantuve alerta y con un ligero nerviosismo controlado, que me permitió de manera tímida a dar mis primeros pasos a la luz, saliendo de una clandestinidad de años.

En este viaje me visito un amigo que conocí por Internet y que sabia de mi situación y que me dijo que no le importaba, que yo le caía muy bien como persona y no tenia complejos para conmigo, incluso en el momento de saludarnos lo hizo de beso en la mejilla y eso me hizo sentir muy aceptada. Platicamos bastante en el lobby del hotel de diversos temas y nos despedimos luego de unas tres horas de charla.

No hubo ningún percance en mi estancia en Monterrey, ni actos de discriminación para conmigo, lo más lamentable fue el volver a cambiarme en el hotel el día de regreso, mis lagrimas estaban retenidas, me invadía la tristeza y partí con el corazón apretado por dejar atrás esta experiencia, por tener que regresar al papel asignado equivocadamente desde mi nacimiento…

Ahora el reto era iniciar parcialmente mi Experiencia de Vida Real (EVR) como mujer, el detalle del trabajo no me permitía aún llevarla acabo completa. Mas ese no era el principal inconveniente, sino el enfrentar mi ciudad, el encuentro con conocidos en la calle, el sólo dar unos pasos fuera de mi puerta…

Nunca había tenido una amiga trans fuera de Internet y menos cerca de Veracruz, sólo fugazmente me tome un café con una, cuya charla me hizo reflexionar después sobre muchas cosas que tenia que tomar en cuenta en mi transición. Luego ya no nos vimos, yo aún no sabía bien como acercarme a las personas sin estar a la defensiva las primeras veces, eso fue en octubre del 2007.

Más adelante llegó a mi vida Mía, otra chica trans con la cual solidifique mi amistad por Internet, y al ser de Veracruz un día sin planearlo nos vimos y me invito a una reunión con sus amigos. Ambas aún vestíamos con ropas de hombre, aunque ya no lo parecíamos. La reunión fue con chicos gay, estar en ese clima de apertura donde todos me recibieron muy bien y llamaron por mi nombre y en femenino fue un aliciente muy grande, tanto que en otra ocasión que Mía me invito a su casa, decidí ya ir de mujer, dar ese paso fuera de mi casa, cruzar calles, tomar el camión y ver a mi nueva amiga. Me debatí dos horas frente a mi puerta ¿La abría o seguía enclaustrada conmigo misma en la casa? No podía hacerle eso a Mía, dejarla plantada y sobre todo no podía hacerme eso a mi misma, así que salí y de ahí en adelante Verónika Alejandra Inclán Cazarín dejó de esconderse (excepto por el trabajo), para que cada día tomara más fuerza, seguridad, venciera el miedo a socializar a hablar y caminar sin miedo, pues ser una misma nunca ha sido, ni será un delito.

Hubo más gente que tuve que enterar, muchas me aceptaron con los brazos abiertos, otros les costo mucho trabajo y un par me cerraron las puertas de su amistad o la condicionaron, llamándome incluso deformidad y que no pasaría de prostituirme tristemente en una esquina.

A mi vida también apareció un amigo a quien ya conocía por Internet desde hacia unos dos años y que después de todo ese tiempo nos conocimos frente a frente. Fue un momento muy lindo y el también lo fue. Salimos varias veces y el siempre me ha tratado como una mujer y no me ve de otra manera. Con el aprendí lo que es querer a un hombre… pues un día sin planearlo ni siquiera pensarlo nos besamos, para mi fue descubrir una forma de querer diferente, pues nunca había andado con un hombre, esa parte mía de mujer estuvo intacta hasta esos días, y fue algo realmente hermoso que haya despertado... Lamentablemente y por cosas del destino y decisiones equivocadas nunca llegamos a ser novios… quedamos como buenos amigos y hoy en día lo seguimos siendo…

En el trabajo fui dando pistas de quien era, en mi discurso, en mis acciones y sobre todo en mi cuerpo y comportamiento que cada día cambiaba más. A tal grado llegó a ocurrir esto que muchos me fueron preguntando de manera cautelosa y respetuosamente, a otros si se los comenté porque decidí hacerlo y a unos más no quise darles explicaciones, simplemente confesé lo mío con quienes tenia una amistad y un compañerismo cercano. En general fui bien aceptada, incluso mi jefe inmediato fue el primero en empezar a llamarme Verónika.

Cuando finalmente me presente ante mis compañeros como Verónika en una fiesta, hubo mucho impacto, pero mi seguridad en mi misma, mi manera de ser mas desenvuelta y con una sonrisa a flor de labios, logró que me percibieran como una mejor persona; aunque fuera de mi área de trabajo no fue así, algunos se enteraron de que era transexual y hasta ese momento repararon en mis cambios y es algo que no les agrado, llamándome por esto la atención el administrador exigiéndome que le parara mis cambios, que me habían contratado de varón y que así debía quedarme. Indudablemente solo aparente hacer caso, pero yo no daría pasos atrás, esta carrera sólo era y es hacia delante…

Y al mes de este llamado de atención me despidieron alegando recorte de personal. Increíble hasta donde puede llegar la envidia de otras personas que viven amargadas en su closet, el administrador gay de closet, casado y con hijos, y la contadora general lesbiana y con su novia como secretaria. Todos entre voces sabíamos esta situación de ellos dos y siempre había comentarios de ellos por lo bajo. Cuando supieron lo mío y de que no me importaba el que dirán, ni expresar quien era sin temores, se declararon mis enemigos, por ello aún en ese país seguiremos enclaustrado en un retraso, porque la gente que más debería apoyar a sujetos propensos a la discriminación, son quienes más les discriminan.

Hubiera podido alegar en la procuraduría del trabajo violación al articulo 4 de la constitución, capitulo II, inciso XXVIII(*) , sin embargo que puede hacer una sola persona ante una empresa con todas las posibilidades económicas. Existe una ley para no discriminación, pero de que sirve si sólo es simbólica y por incumplirla no hay sanciones de ningún tipo, sólo recomendaciones precautorias que en si a nadie con poder atemorizan.

Paralelo a estos sucesos entere a mi mamá de quien soy y a mi papá en parte, sólo en parte, sé que no será fácil para ellos, pero tarde o temprano tendrán que aceptar que si no me aceptan como su hija por no perder a su “hijo”, terminaran por hacer a un lado a quien soy como persona, sin importar el sexo que en mi pueda habitar

Hoy aún sigo sin encontrar empleo, la sociedad dice que la prostitución es un problema, mas no se dan cuanta que al cerrar las puertas a personas como yo, a eso nos pueden orillar... A pesar de esto veo el lado positivo de mi despido, ahora soy totalmente libre del disfraz de hombre, sólo de esa parte, porque aun faltan muchas cosas que lograr, mas no me rindo, hoy psicológicamente estoy mejor, he podido terminar de destruir los candados que me hacían retener un poco de mi esencia para guardar un perfil y conservar así mi empleo. Tal vez en mi nuevo empleo me pidan volver al disfraz, pero también hay posibilidades de que me acepten tal cual, así lo quiero creer, tengo FE en ello.

Hoy soy más feliz, me siento cada día más yo, me quiero mucho más y por mi es por quien voy a luchar, hoy sonrío más…

27 de mayo de 2009


Ahora sonrío más

Ahora sonrío más, ahora soy más feliz,
siento vivir, siento existir.

Ahora sonrío más,
no lo puedo evitar, ni quiero hacerlo,
esta sensación es tan grande que nunca la quisiera dejar.

Ahora sonrío más,
me lo dicen quienes a diario me miran,
quienes comparten mi alegría,
aquellos que son importantes en mi vida

Ahora sonrío más,
tanto que me olvido de que hubo en mí
una etapa oscura y plagada de amargura

Ahora sonrío más,
es algo que empecé a hacer
cuando me decidí a quererme
y acepte lo que era y lo que quiero ser

Ahora sonrío más,
y no tuve que aprenderlo, sólo descubrir y vivir,
vivir intensamente y sin temor a ser como soy

Ahora sonrío más,
no sólo con mis labios, sino con el corazón,
expresando el amor que siento por mi
y por los que me han aceptado
y han sabido que cada día soy una persona mejor.

Ahora sonrío más,
ahora que he comprendido que el creador
siempre tiene una sonrisa esperando por mi.
Gracias Señor



Verónika Alejandra Inclán Cazarín

15-oct-08

Dedicado a mi doctor, psicólogo
y sobre todo amigo, Eduardo Muñoz



*XXVIII. Realizar o promover el maltrato físico o psicológico por la apariencia física, forma de vestir, hablar, gesticular o por asumir públicamente su preferencia sexual, y
XXIX. En general cualquier otra conducta discriminatoria en términos del artículo 4 de esta Ley.


DESDE EL PRINCIPIO (mi historia brevemente)



Desde que recuerdo, siempre me gustó usar ropas de mujer. No me gustaba cortarme el pelo y prefería mejor jugar con mis primas que con mis primos, estos dos eran luego muy hirientes y algo toscos a mi gusto.

Siempre jugué juegos de varón, pero en forma más tranquila, sin ser tan brusco ni agresivo, eso si nunca me gustó el fútbol, por mucho que lo intente, ni ningún otro deporte (bueno el Karate si). A mí no me gustaban los otros niños, salvo como amigos.

Hubo un tiempo que manifesté abiertamente que me gustaba Luis Miguel. Recuerdo que esa confesión causó revuelo en mi familia y todos a su manera me quisieron terapear; recuerdo perfectamente a un tío diciéndome que Luis Miguel era Maricón, que no debían de gustarme ese tipo de personas. Pueden imaginarse esa palabra en los oídos de un niño de 4 años, no tienen idea de cómo me dolía escuchar esas palabras que me parecían infernales y horribles.

A partir de ahí empezó mi calvario, comencé a conocer ese tipo de expresiones, como choto o puto y siempre me los pintaron como personas malas, pervertidos, apestados… Yo no quería ser una persona mala, siempre quise darle gusto en la medida de lo posible a mis padres, yo quería ser un niño bueno y que no me pegaran ni se enojaran conmigo, así que fui creando en mi sin saberlo una homofobía y un atraso para saber QUIEN ERA YO. En cuanto tuve uso de razón me sentía diferente, con mi corto entendimiento no podía determinar que era, sólo sabía que era diferente a los demás niños de mi edad.

No tienen idea como sufrí en la primaria, si hubiera una etapa de mi vida que pudiera borrar seria esa, porque precisamente esa diferencia que no podía determinar fue notada por otros niños y me colgaron la etiqueta de débil, tonto, llorón y maricón. Siempre cada año rogaba porque terminara pronto y cambiar de compañeros y así los nuevos me aceptaran y no me maltrataran, pero el nuevo año llegaba y apenas un par de meses y las cosas se ponían iguales o peores. Trate de defenderme, ponerme a la altura de ellos y ser igual de grosero, pero no funciono, casi siempre lo mejor fue estar sólo, pero también tenía necesidad de ser aceptado y tener amigos, cosa que nunca conseguí en la primaria.

Hoy puedo decir que nunca tuve un amigo en la primaria, que si me preguntan sobre mis recuerdos de esa etapa, puedo decirles que ni se que me hayan enseñado los maestros, pero si tengo muy grabado todo el maltrato físico y verbal que recibí de todos mis compañeros, de los cuales sinceramente no me importa si viven o mueren.

En al secundaria, durante el primer año las cosas parecían marchar bien al principio, pero después todo se encamino a una continuación de la primaria, ya no podía soportar más, ya había pasado 6 años de sufrimiento, ya no podía soportar mas. Me refugie ampliamente en el estudio pero también me propuse ser como los mis demás compañeros varones y lo logré en gran medida, logré fingir que era uno de ellos y fui aceptado. No negaré que en esa etapa me atraían las mujeres, pero me atraía más el imaginarme el ser alguna de ellas, me encantaba imaginar que yo era la chica que me gustaba, el tener un cuerpo femenino y gustarle a los chicos, fantasías que nunca manifesté abiertamente, pero lo deseaba en secreto.

A los 12 años leí por primera vez un artículo sobre la transexualidad. Recuerdo a una tía comentar sobre el caso de una viejita que fue hombre, que incluso estuvo en el ejercito y que se caso y tuvo hijos que cerca de sus 70 años les contó a sus familiares esa angustia con la que había vivido y a esa edad cambio su sexo. La curiosidad mía al escuchar esa historia fue grande y le pedía mi tía que me prestara esa revista, la cual era la revista “Luz” (tal vez por ahí en alguna parte aún la tenga). Aparte del caso de la viejita mencionaba otros los cuales no recuerdo, lo que si recuerdo es haber leído es que las personas transexuales sufren mucho en su vida por la falta de comprensión y aceptación, por lo que me negué a pensar que yo pudiera ser una, aunque en mi interior sabía que había encontrado una respuesta.

En fin, sigo: con el comienzo de mi pubertad, las cosas empezaron a cambiar......para mal (en mi interior). El desarrollo hormonal fue cambiando mi cuerpo para el lado que yo no esperaba. Sufrí muchísimo esos cambios y le pedía a Dios que me "cambiara" durante la noche, que me despertara siendo una chica. Por supuesto que, pese a todo esto, yo no quería asumir que era diferente y por eso no busqué ayuda o contarle a alguien, pensaba que con el tiempo se irían esos pensamientos y deseos interiores.

Tenía miedo de mi misma:

Miedo a ser homosexual, miedo a perder a mis amigos, miedo a ser golpeada, echada, a que se burlaran o peor, a que me encerraran en un manicomio.... Recuerdo una platica que tuvo mi mamá con mi papá, al cual le preguntó que qué hubiera hecho él si hubiera tenido un hijo homosexual, y mi papá contestó muy seriamente y con tono enojado, que no aceptaría un hijo así, que no sería tu hijo que lo echaría.

Un par de veces le dije a mi papá que necesitaba ver a un psicólogo, pero él neciamente me contestaba que me llevaría si primero le decía que me pasaba, cosa que en esos momentos no haría porque sabía que hubiera intentado arreglar “mi problema” a su manera, como lo hacen los hombres muy machos. En fin, no me quiso llevar y no tuve la oportunidad de sacar esa angustia con alguien neutral, tal vez eso me hubiera ahorrado ahora tantos sinsabores futuros.

El asunto es que siguieron pasando los años y yo, con mi doble vida a cuestas. A los 16 ya sabía perfectamente lo que era la transexualidad. Yo creía que a un transexual femenino tenían que gustarle los hombres, a mi no me gustaban y menos después de todo el maltrato que recibí de ellos en mis años de escuela, una cosa si tenía segura, que no era homosexual, pero por otro lado estaba ese deseo de ser mujer, esa sensación de ser diferente a todos los demás hombres. Si hubiera sabido en aquel entonces que la condición transexual es aparte de tus preferencias sexuales, hace muchos años hubiera determinado que si era transexual, tonta de mi.

Actualmente aun cuando me gustan las mujeres, no sé si quiera andar con una, porque en este caso tendría que ser lesbiana y aunque después de aceptarme me permití el que me gustaran los hombres, en estos momentos de mi vida no estoy interesada en las relaciones de pareja. Sólo he tenido como parejas a mujeres hasta el día de hoy, pero eso si, no he tenido relaciones sexuales, ni con mujeres ni con hombres en toda mi vida y no es algo que yo quiera en estos momentos.

Yo seguí con mi vida masculina como si nada, mientras interiormente veía como mi cuerpo seguía desviándose cada vez más de mi imagen mental femenina.... Incluso en un momento, como a los 16, por ese temor a ser homosexual tome hormonas masculinas para ver si así “me corregía”. Sólo logre que me creciera el bigote que nunca me había salido (bueno no mucho salio, pero salio algo), bello en las axilas y en las piernas, sin embargo esa sensación de ser diferente, el querer ser mujer nunca se fue ni disminuyo tantito.

Mis amigos nunca lo supieron, creo que nadie lo imaginaba siquiera. Y yo me hundía más y más

A veces me imaginaba o deseba que me ocurriera un accidente donde perdiera mis testículos y pene y así simplemente decirles a mis padres que no tenia caso vivir como hombre si no tenia genitales masculinos, era una forma de imaginarlo más fácil para mi. Otras me ponía idear una forma de hacerlo yo con mi propia mano e idear alguna forma para que pareciera accidental, pero no me atreví y fue mejor así.

Sobre el suicidio, me ha pasado muchas veces por la cabeza, pero sólo en dos ocasiones lo pensé seriamente, la ultima de hecho fue reciente, en una crisis que tuve porque esta situación pesa y pesa el saber que las personas que más quieres y están cerca de ti no te entienden, no te comprenden o no te aceptan, duele el saber que Dios no me la puso fácil y que esta lucha por adecuar mi cuerpo es torturoza. Llore, llore mucho, por horas en la noche, me estaba ahogando con el llanto, mi nariz estaba tapada y me estaba dejando ahogar, hubiera sido fácil ahí terminar, más no me lo quise permitir, porque no quiero morir como hombre, cuando muera me gustaría que me recordaran como mujer…

El aceptarme no fue fácil,. Para el 2006 el sentimiento de ser diferente y el deseo y la necesidad de ser mujer se había incrementado. Creía que era travestí, pero en Internet encontré personas travestís y me di cuenta que eran diferentes a mi, por mucho, eso me sumió más en la confusión ¿entonces qué era yo? Fue hasta que sin quererlo llegue a un foro de Internet de personas transexuales y empecé a leer historias de otras personas, historias de vidas, y con muchas similitudes a lo que yo he vivido, fue en ese instante que me cayo el veinte, que me di cuenta que siempre negué lo que era evidente y que no quería aceptar, era una persona transexual (gracias Disforia de Genero.org)

Todo fue como si se accionara un interruptor en mi cabeza, que cuando lo hizo apagó por completo mi mente "masculina" y se encendió definitivamente la femenina.

Y me dio alegría por fin saberlo, por fin dejarme el saberlo, por fin aceptarme. No dormí esa noche, estaba en la cama y sonreía para mí, medité, reviví toda mi vida, pensé en mis estudios, mis logros y mis derrotas, mis gustos, mi sexualidad, en todo y todos

Empecé a investigar a fondo, averigüé todo lo que pude y me contacté con toda la gente transexual o con experiencia que encontré.

Busque un psicólogo, cosa que no fue fácil, por es raro el psicólogo que sabe tratar estos casos, por lo regular el más preparado es el que tiene maestría en sexología y en toda la sección amarilla no había un sólo sexólogo, hasta que una a amiga transexual de México me dijo que cuando ella vivió en Veracruz vio a uno que si tenía la maestría en sexología y ya fue que pude contactar con el y llevo un año yendo a terapia semanalmente.

Continuara...